A pesar de que Morena ganó las gubernaturas de Baja California y Puebla en las pasadas elecciones del domingo 2 de junio, no le fue tan bien en Aguascalientes, Durango ni Tamaulipas.

 

El bajo nivel de participación ciudadana que se registró en general, hace pensar que ninguno de los partidos, incluyendo Morena, logró despertar el interés de la ciudadanía por salir a emitir su voto.

 

Es un hecho que la ola AMLOista registrada durante las elecciones del año pasado no sucedió en esta ocasión.  Incluso los resultados de entidades como Quintana Roo donde el nivel de participación rondó el 22% hace pensar que ni siquiera la operación en tierra alcanzó para contrarrestar el bajísimo interés por las votaciones de los congresos locales.

 

Es válida la siguiente reflexión en palabras del analista Leo Zuckermann:

 

La pregunta es si Morena logrará, en estos dos años que faltan para los comicios intermedios, transitar de movimiento a partido. Un partido con reglas, disciplinado y con capacidad de dirimir los conflictos entre sus candidatos. Si no lo logran, pues veremos estados donde Morena no podrá consolidarse como fuerza hegemónica debido a sus pleitos internos. 2019 sería, en este sentido, un primer aviso para el 2021”.