En la actualidad, la vida alrededor del mundo la visualizamos gracias a las redes sociales, primordialmente. Son en estas plataformas que podemos encontrar (por su viralización y rapidez) las imágenes del mundo.

 

Los ganadores del World Press Photo 2019 ya han sido anunciados y con sus imágenes, los participantes contribuyen al periodismo visual.

 

 

Este año se integraron dos nuevas categorías: Mejor Contenido Interactivo del año 2019  y Mejor video digital del año 2019

 

La Última Generación —Hola, señor Fernández Zepeda— utiliza tres historias interactivas para mostrarnos la vida de los niños en las Islas Marshall, un país insular en medio del Océano Pacífico que está al borde de la desaparición por los altos niveles del mar.

 

El documental The Legacy of the ‘Zero Tolerance Policy: Traumatized Children With No Access to Treatment le dio una voz a Adayanci Pérez, una niña de Guatemala que fue separada de su familia al momento de cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

 

Por otro lado, los fotógrafos galardonados, como lo es en el caso de “Niña llorando en la frontera” , de John Moore,  han cambiado la forma en la que vemos el fenómeno migrante. El periodista que pudo ver en los ojos de esa niña “que tenían miedo, porque era tarde y seguramente (afrontaban) una situación inusual para la mayoría de ellos”, asegura que, al menos en su presencia, los agentes de la Guardia de Fronteras “trataron bastante bien” a aquel grupo de migrantes.

 

Cuántas veces hemos escuchado que los mismos fotógrafos dicen tener impotencia de no poder intervenir en la escena. También se ha dado el caso de que luego de tomar la fotografía intervienen inmediatamente.

 

El fotoperiodismo es parte importante de lo que ocurre en la vida diaria. Deja las letras atrás y con una sola imagen pueden retratar emociones, son instantes que quedan grabados en la memoria de la gente, debido a su contenido realista, a su belleza a ese breve pero envolvente instante en que un disparo de la cámara captura la vida para toda la eternidad.