Los homicidios dolosos, un indicativo de la violencia en el país, se han vuelto fenómeno alarmante que se ha agudizado en ciertas regiones, donde destacan dos, el estado de México y Guerrero.

Según el observatorio nacional Ciudadano (ONC), la violencia generalizada se puede observar como el resultado de un deterioro de las condiciones de vida y de seguridad humana de la población. Representa problemáticas económicas y sociales, que inciden en el miedo, la desconfianza, así como el retraso de las inversiones privadas, entre otros efectos, que inciden en imponen limitantes de crecimiento a las poblaciones que son objeto de situaciones violentas.

En Guerrero y Estado de México, el número de homicidios dolosos sigue en números alarmantes, siguiendo una tendencia creciente desde el año 2007. En algunas zonas de estas entidades ha prevalecido al existencia tanto de grupos del crimen organizado, así como registros de agresiones entre propios pobladores, conflictos entre pandillas y hasta conflictos por tierras y ganado. La mayoría de estos hechos existió presencia de armas de fuego y armas blancas.

Al ser la más poblada, el estado de México es una de las entidades con más registros, según reportes de las procuraduría estatal como la federal, han prevalecido asesinatos a causa de conflictos entre pandillas, feminicidios violentos y hasta conflictos vecinales, principalmente en zonas marginadas de municipios como Ecatepec, Coacalco, Chalco, Los Reyes la Paz, Chimalhuacán y Nezahualcóyotl.

Guerrero muestra que su población atraviesa por una crisis de seguridad e ingobernabilidad, donde uno de los principales factores son los grupos del crimen organizado que pelean territorios para dominar el cultivo y trasiego de droga, además de otros delitos como el secuestro y la extorsión. En esta entidad fue donde se registraron más homicidios dolosos en 2016, la cifra de ese año estuvo cerca de alcanzar su máximo histórico que fue en 2012, con 2,310. De acuerdo con el INEGI, las muertes por lesiones graves infligidas por otra persona, son la tercera causa de muerte entre jóvenes de 20 a 39 años.

En términos comparativos, la gráfica 1, muestra cómo en el estado de México había estado muy por encima en números totales de homicidios dolosos con respecto de Guerrero, esto directamente relacionado con la cantidad de población existente en la entidad. Sin embargo, a partir del año 2007 la tendencia registró una importante disminución de homicidios dolosos. Pero a partir del año 2010 comenzó a elevarse a tal grado, que al último año de corte regresó a estar por arriba de los 2,000.

En ambas entidades, las razones que explicarían estos aumentos no son excluyentes, aunque sí comparten algunas razones de fondo, que se ubican en factores como la marginación y la falta de oportunidades, además de la ausencia de políticas de desarrollo social que prevengan que el crimen organizado reclute a jóvenes que sin oportunidades e incentivos de crecimiento, ven en el crimen organizado una salida fácil a la pobreza y la marginación. Aunque no necesariamente es el único factor para que una persona se integre a las filas del crimen.

En este sentido, y con la evidencia del aumento de violencia, en 2016 la SEGOB, presentó la “Estrategia Integral de Atención Prioritaria a Municipios”; un documento con una “nueva” estrategia que pretende reducir los homicidios en el país, sobre todo en entidades y municipios que concentran la mayoría de homicidios dolosos. Este documento contempla acciones “inmediatas y progresivas”, incluyen despliegues de grupos tácticos, reuniones de trabajo, acciones de vinculación social y profesionalización de elementos de instituciones de seguridad pública. Sin embargo el documento no termina por ser del todo claro, y en un principio no mencionó cuáles municipios ni las razones especificas que indicaran una clasificación, aunado a que tampoco consideraba indicadores que permitieran evaluarla en el tiempo

Aunque la iniciativa es interesante, el problema de la violencia en el país es más de corte estructural, que para poder revertir una tendencia que detonó en un periodo de 10 años, requeriría un proyecto más profundo y con metas específicas por año.

En este contexto, pareciera que las políticas de prevención del crimen y violencia no se han orientado a prevenir el delito, sino a perseguir y combatir a los grupos del crimen organizado, que si bien es necesario, los resultados han generado un aumento en la pérdida de vidas humanas. Y al parecer la misma estrategia que falló en el sexenio del Presidente Calderón, se está replicando en este sexenio.

 

FUENTES

Observatorio Nacional Ciudadano de Seguridad, Justicia y Legalidad (2016). Incidencia de los delitos de alto impacto en México 2015. México

PNUD, (2013). Informe regional de desarrollo humano 2013 – 2014. Nueva York, NUEVA YORK.

Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (2017). Cifras de homicidio doloso, secuestro, extorsión y robo de vehículos 1997-2017. México.

SEGOB (2016). Estrategia Integral de Atención Prioritaria a Municipios